La adicción al teléfono móvil (también denominada Nomofobia) consiste en una dependencia excesiva y, en consecuencia, poco saludable a los smartphones o teléfonos móviles. El sujeto tiene la necesidad continua de estar revisando su teléfono, las redes sociales, mensajes, etc.
Esto (el ver a la gente revisando su smartphone), que se ha convertido en una constante que acompaña al individuo, no es una cosa nimia pues en muchas ocasiones se crea una dependencia y un miedo irracional a quedarse sin el acceso al teléfono que generan un gran estrés y ansiedad.
Uno de los grandes problemas es que, además, es una patología que se está viendo en pacientes cada vez más jóvenes ( se suele presentar entre los 11 y los 12 años). Un dato alarmante: probablemente 1 de cada 1000 personas que emplean un smartphone presentan un alto riesgo de desarrollar una adicción al móvil. Por tanto, se trata de un problema a considerar ya que puede llevar a aislamiento social, alteraciones del sueño, desequilibrios emocionales, alteraciones de la conducta, problemas de atención y síndrome de abstinencia. Eso sin hablar del ciber acoso (que en ocasiones lleva al suicidio de adolescentes), la ausencia de intimidad, el empleo de internet para el uso y/o descarga de material ilícito o el phising (fraudes cibernéticos que tienen como objeto que la víctima verifique o confirme información de cuentas bancarias para el robo de contraseñas).
Los síntomas de la nomofobia pueden incluir:
- Revisión compulsiva del móvil: La persona comprueba constantemente las notificaciones.
- Irritación por falta de wifi o límites de uso: Se muestra molesta cuando no hay wifi o se limita el tiempo de uso del smartphone.
- Dormir con el móvil cerca: Algunos duermen con el móvil en la cama o incluso debajo de la almohada.
- Nerviosismo por falta de respuesta a mensajes: Se pone nerviosa si no obtiene respuesta a un mensaje.
- Dependencia de cargadores portátiles: Siempre lleva cargadores por temor a que se agote la batería.
- Disminución del rendimiento académico: Puede afectar el desempeño en el colegio o instituto.
- Incapacidad para disfrutar del ocio sin el teléfono: No puede desconectarse.
- Dificultad para socializar: No sabe cómo interactuar con otras personas.
- Evitar lugares sin cobertura. Nunca puede estar en zonas sin cobertura.
Además, algunos síntomas físicos y emocionales pueden incluir:
- Palpitaciones
- Sensación de ahogo
- Angustia
- Desesperación
- Alteración del sueño
- Malas relaciones interpersonales
- Falta de atención a lo que ocurre a su alrededor.
Es importante estar consciente de estos signos y buscar ayuda si sientes que la nomofobia está afectando tu calidad de vida. Recuerda que el equilibrio en el uso del teléfono móvil es fundamental para mantener una salud mental y emocional adecuada.
Te estaría muy agradecida si pudieras comentar o valorar este artículo y compartirlo en tus redes sociales. De esta manera me animas a continuar trabajando para poder seguir escribiendo y ayudando también a nuestros pacientes.

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