El principito: los sentimientos que alimentan nuestra vida

«Había una vez un pequeño príncipe que vivía en un planeta tan minúsculo, tan diminuto… que ni siquiera tenía nombre». Esta frase marca el comienzo de la poética y conmovedora historia de El Principito, una de las obras más hermosas de la literatura universal. Su autor, Antoine de Saint-Exupéry escribió y publicó esta bella obra en Nueva York y no en Francia debido al estallido de la II Guerra Mundial. Aviador, poeta, novelista, ensayista, periodista, ilustrador y filósofo, a pesar de su prematura muerte, el autor nos dejó una majestuosa obra. En El Antequirófano, rendimos homenaje al pasado 23 de abril, Día del Libro, con su obra más conocida, El Principito, una auténtica joya de la literatura. Publicado en abril de 1943, este relato de infinita belleza profundiza sobre los valores más importantes de la vida. Imprescindible.

El principito de Antoine de Saint-Exupéry: una obra repleta de sabiduría

«No se ve bien sino con el corazón. Lo importante de verdad es invisible a los ojos». Esta frase es un ejemplo de la belleza que veremos impresa en las páginas de esta maravillosa obra. Piedra basal de la literatura, toda la historia es, en realidad, una metáfora. Una inteligente y profunda reflexión sobre los deseos, preocupaciones y comportamientos que rigen la existencia de los seres humanos.

El Principito es la historia de un piloto que, obligado a a aterrizar en el desierto del Sahara por una avería en su avión, conoce a un niño. Se trata de un pequeño príncipe proveniente del asteroide B 612, con el que entabla una conversación. Así, poco a poco, se establece entre ellos una relación en la que el príncipe tendrá mucho que aportar explicando al piloto sus vivencias personales y sus pensamientos más profundos.

Obra elegante, de estilo directo y sencillo, constituye una excelente reflexión sobre la vida, la sociedad y el amor.

El Principito ¿Es una obra para niños?

Aunque, debido a su estilo sencillo, narrada como un cuento, podría pensarse que estamos ante una obra infantil, el carácter reflexivo de la obra la convierte en una historia de interés para todas las edades. La obra original está repleta de metáforas, simbolismos y mensajes filosóficos pero, en la actualidad, existen numerosas adaptaciones de la obra original que se adecuan a todos los niveles y objetivos educativos. Si se trata de niños, en El Antequirófano recomendamos Mi primer Principito (Editorial Bruño), adaptada por Gabriela Keselman y con ilustraciones de Antoine de Saint-Exupéry. Esta preciosa edición, cuidadosamente adaptada para los más pequeños, hará las delicias tanto de estos como de sus padres. Sin duda una maravillosa forma de inculcarles la pasión por la literatura.

Además, a través de algunos de sus personajes como el rey, el zorro o la rosa, los niños aprenderán historias sobre valores como la amistad, el amor, la belleza de las pequeñas cosas, el respeto, la ilusión y la esperanza. En definitiva, los sentimientos que alimentan nuestra vida.

El Principito en el cine

Como tantas obras maestras, El Principito de Antoine de Saint-Exupéry dio el salto al cine. De hecho, la obra cuenta con varias adaptaciones. La última de ellas, estrenada en 2015 y dirigida por Mark Osborne, es la primera adaptación animada. En el filme se combinan dos técnicas de animación distintas con el fin de diferenciar los dos relatos que se complementan en la película: la animación generada por ordenador y la animación stop-motion, creada enteramente en papel.

Sobre el autor

Antoine Marie Jean-Baptiste Roger Conde de Saint-Exupéry nace el 29 de junio de 1900 en Lyon (Francia). Después de la educación secundaria, intenta ingresar en la Academia Naval Francesa, pero suspende la prueba de acceso. Tras un año en la Escuela de Bellas Artes, hace el servicio militar y se prepara como mecánico de aviones. Completa su formación con horas de vuelo privadas para llegar a pilotar. El éxito como autor le llega con su primera novela: El aviador, y también con la segunda: Vuelo nocturno, por la que le conceden el premio Femina. La antología Tierra de hombres, con textos sobre el compañerismo y la humanidad, le hace obtener el Gran Premio de la Academia Francesa. En 1943 acaba su obra más conocida, El Principito. Durante un vuelo de reconocimiento el 31 de julio de 1944, en plena Segunda Guerra Mundial, el avión de Saint-Exupéry desaparece trágicamente en alta mar.


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