Fahrenheit 451: el terror de un mundo sin literatura

La Real Academia Española define la distopía como la representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana. Este término es el opuesto a utopía. Este último hace referencia a la proyección de una sociedad idílica que tiene como principales rasgos la justicia, la igualdad y la paz, entre otros. La literatura, como casi siempre, se ha hecho eco de estas distopías para mostrar sociedades totalitarias, gobernadas por el miedo y sometidas a la anulación de la voluntad y libre pensamiento de sus integrantes. Quizá, las novelas distópicas más conocidas son Un mundo feliz de Aldous Huxley, 1984 de George Orwell y Fahrenheit 451, la novela escrita por Ray Bradbury y publicada en 1953 que trataremos en este artículo.

Fahrenheit 451: la temperatura a la que arde el papel

En efecto, 451 grados fahrenheit son los que necesita el papel para encenderse y arder. Y es que el fuego, y más bien el empleo que se hace de él, es el protagonista indiscutible de esta novela. Ray Bradbury nos transporta a un sombrío y desalentador futuro en el que los libros han desaparecido por completo de la sociedad. Es más, está prohibido leer. Los bomberos ya no se ocupan de apagar fuegos sino de provocarlos.

Guy Montage pertenece a una extraña brigada de bomberos cuya tarea fundamental consiste en quemar libros. Porque en la sociedad en la que vive el protagonista está prohibido leer. Está prohibido pensar. Quemar libros es una labor social que los bomberos realizan pues leer puede llenarnos de malos pensamientos que pueden generarnos angustia y sufrimiento. Y, en el mundo en el que vive Montage, es obligatorio ser feliz. Así, de este modo, fomentando la ignorancia, los líderes que gobiernan pueden controlar mejor aquello que debe y no debe aprender la población.

Fahrenheit 451 es una novela de prosa fácil, directa y contundente pero con un mensaje aterrador. La historia, desgraciadamente nos ha dejado algunos ejemplos de «quema de libros», generalmente promovidas por autoridades políticas o religiosas. No es, pues, una ficción tan imposible. Precisamente ahí radica el terror, en la posibilidad. La sociedad que nos muestra el autor ¿es tan diferente de la nuestra?. Bradbury nos invita a la reflexión y describe en Fahrenheit 451 una civilización esclavizada por los medios de comunicación, los fármacos tranquilizantes y el conformismo. El más absoluto conformismo: no pensar ni cuestionarse nada. La más estúpida felicidad.

Fahrenheit 451 constituye una excelente crítica social y elogio a la memoria. En ella se nos muestra una sociedad donde los grandes avances tecnológicos han vuelto estúpida e insustancial a la población y, por tanto, más fácilmente manipulable por las élites dominantes. Especialmente recomendada para todas las mentes inquietas y preocupadas por la cada vez más alta tecnología e información a la que el ser humano está expuesto.

Farenheit 451: un mundo sin literatura

Es imposible pensar en una sociedad en la que no existan los libros. Y, más que eso, en la que esté penado leer. ¿Cómo sería esta sociedad?. Los libros son los guardianes de nuestros conocimientos. Ray Bradbury nos sumerge en un mundo de totalitarismo y nos regala un maravilloso mensaje sobre la importancia de la lectura y el poder de la censura. Una vida sin lectura sería una vida en la que las facultades que nos hacen puramente humanos desaparecerían. Todo aquello acordado, firmado, escrito con palabras, desaparecería y nos encontraríamos ante una sociedad alienada, sin capacidad de crítica y absolutamente opaca. Una sociedad deshumanizada que convertiría al ser humano en individualista, apático y con una visión devaluada de la vida.

La literatura permite la promoción intelectual y del conocimiento. Permite a la sociedad ser más culta, menos manipulable y capaz de recordar el pasado para no repetir todos los errores ya cometidos. La lectura permite avanzar en la investigación y el desarrollo social. Y, lo más importante, la lectura favorece la transparencia, la información que dota al ser humano de la capacidad de pensar y desarrollar un pensamiento crítico. Es decir, leer, permite a la sociedad avanzar. No puede existir un futuro sin literatura.

El autor

Ray Bradbury (1920-2012). Su primera historia publicada, El Dilema de Hollerbochen, apareció en una revista para escritores amateur en 1938. Debido a problemas económicos tuvo que estudiar de forma autodidacta y en 1943 se convirtió en escritor profesional. Entre sus obras, destacan Crónicas marcianas (1950), Las doradas manzanas del sol (1953), Fahrenheit 451 (1953) y El vino del estío (1957). Además, cultivó el ensayo, la poesía y el guión. Bradbury fue uno de los grandes maestros estadounidenses de la ficción científica y fantástica.


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2 comentarios en «Fahrenheit 451: el terror de un mundo sin literatura<span class='yasr-stars-title-average'><div class='yasr-stars-title yasr-rater-stars' id='yasr-overall-rating-rater-61333389c41c4' data-rating='4.5' data-rater-starsize='16'> </div></span>»

  1. «Fahrenheit 451» de Ray Bradbury es una novela de lectura obligada para todos aquellos que gustan de la distopía. Lo que nos ha tocado vivir en los últimos tiempos, quizas sea el inicio de una tendencia en nuestra sociedad que amenza la lectura razonada de la Historia así como del uso del lenguaje correcto por razones políticas y económicas, tergiversando el significado de las palabras para la manipulación de las masas. Esta novela de Bradbury implica en su título la temperatura a las que arde el papel (y como consecuencia, los libros), pero hay otras formas de quemarlos para llevar a la gente y mantenerla en la ignorancia y, de esta forma, implementar el totalitarismo.
    Bradbury entendió este peligroso concepto y lo plasmó en su obra de manera magistral. Muchas otras distopías se han escrito y llevadas a la pantalla (El Planeta de los Simios, El día después, y otras), pero pocas tan aterradoras como esta. Tal vez «1984» de George Orwell se equipara. En ambas, son los gobiernos quienes esclavizan a nuestra civilización. Hoy, hay varios ejemplos de ello en África, Medio oriente, Oriente lejano y en América Latina.
    Mi novela «El último Holocausto», es una distopía provocada por los gobiernos de occidente y llevada a cabo por terroristas yihaidistas, pero, a la luz de los acontecimientos que hoy por hoy vemos alrededor del planeta, las especulaciones que Ray Bradbury y George plasmaron en sus obras se encuentran más cercanas a que conviertan en realidad. Al tiempo.

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