Más allá de la vida: la muerte en el cine

«Si la muerte no fuera el preludio a otra vida, la vida presente sería una burla cruel». Esta cita de Mahatma Gandhi pone sobre la mesa la esperanza de la existencia de otras vidas. Vida después de la muerte. Pero, ¿qué es la muerte?. Depende. Desde el punto de vista médico la muerte se produce al cesar las funciones fundamentales para el ser humano, actividad cardíaca y respiratoria, lo que lleva al cese de las funciones cerebrales. Y con esto termina todo. Sin embargo, uno de los enigmas más inquietantes a lo largo de la historia de la humanidad ha sido y continua siendo el de la muerte.

La filosofía ha reaccionado de formas muy diversas ante la idea de la muerte. Platón ya consideraba la filosofía como una herramienta para aprender a morir. En este sentido aprender a morir no es más que aprender a vivir, y hacerlo bien, aún sabiendo que la vida es limitada y finita. La muerte es una dimensión de la vida y rechazarla es negarse a vivir. Pero más allá de aprender a morir y a vivir, otra de las eternas incógnitas que el ser humano ha tratado de descifrar sin éxito es si hay algo después de la muerte. Si después de la vida no hay nada ¿cuál es el significado de la muerte para el hombre?. Precisamente sobre este tema, la muerte, la posible vida tras la muerte, trata Más allá de la vida (Hereafter), la película que en 2010 dirigió Clint Eastwood.

Mas allá de la vida: cuando damos voz a la muerte

Mas allá de la vida narra tres historias paralelas sobre tres personas afectadas de diferentes formas y en diferentes lugares por la muerte y a quienes el destino acaba uniendo. George Lonegan (Matt Damon) es un hombre con la habilidad o el don (que él considera una maldición pues no le permite vivir una vida normal) de comunicarse con personas fallecidas. Marie Lelay (Cécile de France), es una periodista superviviente del tsunami que devastó el sur de Asia en 2004 y que permaneció unos instantes en el límite entre la vida y la muerte. Muerta clínicamente durante unos instantes, cree haber visitado el más allá y, a partir de ese momento, iniciará una cruzada personal con el objetivo de encontrar respuestas. Por último, la historia de Marcus (George McLaren), un niño que pierde a su hermano gemelo en un accidente. Clint Eastwood consigue entrelazar con sensibilidad y buen gusto las vidas de tres personas atormentadas por la misma causa: la muerte.

La película pone sobre la mesa un tema tabú para muchas sociedades, el de la muerte. Nuestra sociedad continúa mostrándose reticente a hablar de ella. No estamos preparados para afrontar la muerte. En general, la cultura occidental, desde un punto de vista científico, considera la muerte como el fin de la vida. Más allá de la vida lanza muchas preguntas. Probablamente todas las que el ser humano se hace o se ha hecho a lo largo de la historia. Pero la cinta no da ninguna respuesta. Además sortea con éxito el tema de las religiones que no se aborda en ningún momento del largometraje. La película deja en interrogante, obviamente, muchas preguntas pero deja, quizá, un sabor de esperanza.

Mas allá de la vida: Clint Eastwood aborda el tema paranormal

La película, a caballo entre el drama y la fantasía, con una línea clásica y sosegada, contó con Steven Spielberg entre sus productores. Si bien es cierto que sorprende encontrarnos a un Clint Eastwood abordando un tema tan paranormal, la verdad es que consigue dotar a la película de un cierto toque de realismo que nos invita a preguntarnos cuestiones tan humanas como si hay vida después de la muerte o si podemos comunicarnos con nuestros seres queridos. Cuestiones que, en el fondo, nos preocupan a todos.

Simple y emotiva, rodada con una inmensa ternura, la película logra arrastrar al espectador al mundo sobrenatural a través de los sentimientos de los protagonistas. La película cuenta, además, con una bella música compuesta, por cierto, por el propio Eastwood.

Eastwood contra el negocio de quienes se aprovechan de la esperanza

Las personas que experimentan la pérdida de un ser querido a menudo son víctimas de estafadores. Estos ven en ellos la oportunidad de aprovecharse de su tristeza ofreciéndoles una falsa esperanza a la cual muchos necesitan aferrarse.

En cualquier caso, la cinta nos deja con una bella visión sobre las inquietudes que todos tenemos sobre lo que puede haber o no, después de la vida. La pregunta más antigua y más humana que existe: ¿hay vida después de la muerte?. La eterna respuesta que el ser humano lleva buscando desde tiempos inmemoriales.

La ciencia y la muerte

Que todos vamos a morir en algún momento es quizá una de las pocas certezas que tenemos en esta vida. En algún momento de nuestra existencia nos hacemos conscientes de que estamos de paso, de que nada es eterno, tampoco nosotros. El hombre, a través de la ciencia, lleva investigando la muerte mucho tiempo y existen algunas investigaciones al respecto. En ellas se tiene la certeza de que algunos patrones como la luz blanca, el largo túnel, la inmensa paz, y la sensación de desconexión con el cuerpo, se repiten.

Un estudio de la Universidad de Nueva York afirma que la conciencia humana no desparece inicialmente después de la muerte. Este estudio revela que un gran porcentaje de las personas que participaron en el estudio describieron haber estado conscientes (detallando conversaciones que más tarde serían corroboradas) cuando clínicamente no se registraban signos de consciencia. Otro estudio asegura que tras la muerte se desencadena la activación de más de mil genes generando una gran cantidad de transcripciones genéticas.

La mayoría de las hipótesis que hablan de una supuesta existencia después de la muerte surgen del estudio de las experiencias cercanas a la muerte. Es decir, aquellas situaciones en las que un sujeto ha permanecido clínicamente muerto durante un período corto de tiempo pero que finalmente ha podido ser reanimado. La ciencia ha ido dando respuesta a algunas de las experiencias como, por ejemplo, la de ver luz al final de un túnel (sensación debida a la disminución del flujo sanguíneo y oxígeno en el ojo). Pero, por el momento, únicamente tenemos la certeza de que, como dijo Gabriel García Márquez, «lo único que nos llega con seguridad es la muerte».


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