Cólico renal y su tratamiento ¿qué podemos hacer?

«A menudo suele compararse el dolor provocado por el cólico renal con el dolor que aparece durante el trabajo de parto» , el cólico renal duele, y mucho: en El Antequirófano trataremos de resolver las dudas con respecto a sus causas, diagnóstico y tratamiento.

El dolor agudo e intenso del cólico renal es la manifestación de la litiasis renal (cálculo) en la mayoría de los casos. Nos duele porque tenemos un cálculo que obstruye la vía urinaria y provoca una sobredistensión de la misma. Por tanto, tenemos algo obstruyendo nuestra vía urinaria, habitualmente desplazándose por ella, y eso nos provoca un intenso dolor.

Los cálculos pueden estar compuestos por diferentes sustancias. Así podemos encontrarnos con cálculos de oxalato cálcico (los más frecuentes), fosfato cálcico, fosfato no cálcico, ácido úrico o aminoácidos, entre otras sustancias.

Diagnóstico

El diagnóstico es fundamentalmente clínico. Es decir, por los síntomas que presenta el paciente. Habitualmente el cólico renal suele presentarse como un dolor que aparece de forma progresiva en la fosa lumbar afectada y que se irradia hacia la ingle y genitales. Nos encontramos con un paciente que presenta un dolor muy intenso, que no cede con el reposo y que puede presentar síntomas acompañantes como náuseas, vómitos y sudoración.

El diagnóstico se completa con una analítica de orina que generalmente mostrará hematuria y leucocituria (hematíes y leucocitos en orina) y con pruebas de imagen como la radiografía simple de abdomen (un 90% de los cálculos pueden verse), la ecografía (que además ayuda a evaluar el nivel de afectación renal) y la urografía intravenosa (mediante la que podemos visualizar cualquier tipo de cálculos). El inconveniente de esta última prueba es que requiere el empleo de contraste yodado.

Tratamiento del cólico renal

Lo primero, controlar el dolor. Nos encontramos ante un paciente que está sufriendo mucho. Es un dolor muy intenso y el paciente está muy afectado. Para ello suelen emplearse fármacos como los AINEs (antiinfamatorios no esteroideos) y ciertos espasmolíticos. También pueden emplearse analgésicos como el metamizol o el tramadol (en caso de que el dolor no ceda).

Es importante descartar, además, algunas situaciones en las que el cólico renal se convierte en una urgencia que precisa hospitalización:

📌 Obstrucción severa de la vía urinaria. Producida, por ejemplo, por cálculos de gran tamaño.

📌 Fiebre.

📌 Dolor incontrolable.

📌 Paciente monorreno. Es decir, paciente que sólo tiene un riñón.

En torno al 10-30% de los casos recidivan, es decir, se repiten. En estos casos sería necesario realizar una adecuada evaluación y tratamiento de la litiasis renal. ¿El objetivo? Intentar hallar, a través de un estudio metabólico, la causa del cólico renal, esto es, el tipo de cálculo, para poder adecuar el tratamiento a las condiciones del paciente.

¿Qué sucede cuando los cálculos no pueden ser expulsados?

En ocasiones, los cálculos ya formados y que no pueden ser expulsados requieren un tratamiento más «agresivo». En estos casos puede recurrirse a la cirugía de extracción, a la manipulación endoscópica de la vía urinaria o a la litotricia extracorpórea por ondas de choque (LEOC).

La litotricia extracorpórea por ondas de choque consiste en ondas que se transmiten a través de los tejidos corporales hasta alcanzar la litiasis, produciendo en ésta fenómenos de compresión y descompresión que conducen, si tiene éxito, a su fragmentación.

¿Qué podemos hacer durante la crisis?

Lo primero, acude a tu centro médico o consulta a un especialista para que puede realizar un adecuado diagnóstico, descartando patología grave que requiera ingreso y para que pueda, además, prescribirnos un correcto tratamiento. NO HA DE TOMARSE NINGUNA MEDICACIÓN SIN LA SUPERVISIÓN DE UN ESPECIALISTA.

No obstante, una vez descartado el ingreso hospitalario hay cosas que el paciente puede hacer desde su domicilio:

✅ Toma la medicación prescrita, tal y como te la han prescrito.

✅ Ingesta adecuada de líquidos.

✅ Reposo.

✅ Aplica calor seco en la zona del dolor. Por ejemplo, con una bolsa de agua caliente o una manta eléctrica.

✅ Toma un baño de agua caliente.

✅ Paciencia. En la mayoría de las ocasiones el episodio se resuelve espontáneamente y no son necesarias medidas más agresivas.

Sigue una dieta sana y con un contenido moderado en sal.

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