Pitiriasis rosada de Gibert: una patología que puede asustarnos

La Pitiriasis rosada de Gibert, es una enfermedad de la piel benigna, aguda y autolimitada que afecta generalmente a niños y adultos jóvenes. La causa es desconocida aunque se piensa que es vírica (se sugiere al herpesvirus 7 como agente principalmente implicado). NO ES CONTAGIOSA.

Es bastante frecuente. Predomina en otoño y primavera y suele afectar mayoritariamente a niños y adultos jóvenes

Ejemplo de caso típico. Niño de 10 años que presenta una serie de lesiones maculopapulosas en tronco y región glútea. Las lesiones tienen forma ovalada, descamación periférica y son ligeramente pruriginosas (pican). En el tronco presenta, además, una lesión similar pero de mayor tamaño. La madre del niño comenta que una semana antes de la aparición de las lesiones en la piel el niño estuvo «pachucho», con febrícula y dolor de garganta.

Pitiriasis rosada imagen

Pitiriasis rosada: cómo diferenciarla de otras patologías


La erupción suele iniciarse con una lesión única de 20-50mm de diámetro (placa heráldica) que aparece generalmente en el tronco. Entre 3 y 12 días después, van apareciendo el resto de lesiones. La erupción presenta una distribución simétrica con lesiones similares a la placa heraldo aunque de menor tamaño que van brotando a intervalos de 2-3 días durante 2-12 semanas. Las lesiones aparecen en tronco y pueden extenderse a cuello y raíz de extremidades.

Cómo es Pitiriasis rosada de Gibert

Las lesiones de la Pitiriasis rosada son muy características. Se trata de maculopápulas redondeadas u ovaladas, de color rosado y cubiertas de escamas. El centro de las lesiones tiende a aclararse. Nos encontramos, pues, con lesiones con el centro claro y un collarete de escamas alrededor. Las erupción puede durar de 4 a 8 semanas antes de desaparecer. No suele dejar lesión residual.

No suelen tener síntomas asociados aunque, en ocasiones, pueden acompañarse de prurito, fiebre y microadenopatías.

¿Qué debo hacer?

En los casos clásicos, el diagnóstico es clínico y, si el pediatra lo diagnostica, no es necesario remitir al paciente al dermatólogo.

El tratamiento es sintomático. Se trata de una patología muy poco sintomática por lo que, en la mayoría de las ocasiones, no suele precisar tratamiento. En el caso de que el paciente presente un picor intenso, puede tratarse con antihistamínicos.

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