Dragonheart: el dragón que nos enseñó amistad, lealtad y justicia

El viejo código del honor dice que un caballero debe ser valeroso; que su corazón sólo conoce la virtud y su espada defiende a los desvalidos; que su fuerza sostiene a los débiles; que su palabra solo dice la verdad y su ira aniquila al malvado. El rey Freyne no utiliza este código. Todo lo contrario. Hace uso del miedo y la fuerza para dominar a su pueblo. Cuando este muere en una batalla y su hijo resulta herido de muerte, su viuda acude a un dragón para pedir la sanación del heredero a cambio de la promesa de que gobernará a su pueblo con justicia. Así arranca Dragonheart, la película dirigida por Robert Cohen en 1996 y que nos habla de la importancia de la amistad, la lealtad y la justicia.

Dragonheart: una hermosa fábula sobre la amistad, el honor y la justicia

Cuando el dragón salva al hijo del rey cediéndole la mitad de su corazón, confía en la promesa de que el muchacho algún día gobernará al pueblo con justicia y guiándose por el código de honor. Sin embargo, en poco tiempo, el muchacho acaba convertido en un gobernante aún más temible y tirano que su predecesor. Su mentor y protector, el caballero Bowen, abandona el reino con la impotencia de no haberlo podido convertir en un hombre de honor y culpando al dragón (a esa parte cedida de su corazón) de la perversión del muchacho.

Dragonheart tiene como base la hermosa amistad que se teje entre los dos protagonistas. El primero, interpretado por Dennis Quaid, es Bowen, ese caballero cansado de la tiranía del rey y desencantado con el código de honor que se dedica ahora a cazar dragones. El segundo, Draco, el último dragón, un ser fantástico que vive atormentado por la culpa. Esta sinergia, un tanto cómica al principio, sostiene, muy aceptablemente, la película.

Con un argumento sencillo y rodada sin grandes pretensiones, esta historia de aventuras es una absoluta delicia y una hermosa fábula a través de la cual se nos muestra la importancia del honor y la justicia. También del perdón y la aceptación. No se trata de una película épica. No encontraremos grandes batallas con excelentes decorados. Dragonheart es simplemente un cuento hermoso, ideal para disfrutar en familia. Una historia repleta de emoción y bellos momentos que no abandona en ningún momento la reivindicación de valores como la lealtad, la valentía y la justicia.

Dragonheart o Corazón de dragón, como se tradujo, cuenta con una bellísima banda sonora firmada por Randy Edelman. La música es capaz de elevar las emociones al máximo, sobre todo en la secuencia final, hermosa, conmovedora y bella.

Draco: el auténtico protagonista de Dragonheart

Pero si por una cosa alcanzó el éxito esta película fue sin duda por su protagonista indiscutible: Draco. Sabio, leal, divertido y protector, este simpático y travieso dragón logró hacerse con el corazón del público de todas las edades. Cada una de sus apariciones en la pantalla se convierte en un auténtico espectáculo. No es para menos, este irónico y tierno bichejo fue interpretado nada menos que por Sean Connery quien en España fue doblado por Paco Rabal. Draco acapara todas las miradas y pronto se hace con el cariño del espectador. El dragón es el indiscutible protagonista de la película. Sin duda, el corazón y el alma de la cinta.

Los dragones, como los dinosaurios, obsesionan a los niños

Los dragones constituyen otro de los temas por los que los niños suelen obsesionarse en algún momento de su infancia. Se trata de otro interés intenso, como el que desarrollan habitualmente por los dinosaurios, y puede tener muchísimos beneficios en su desarrollo cognitivo. Los intereses intensos incrementan la perseverancia y mejoran la atención de los niños. Además, les permiten desarrollar habilidades más complejas para procesar la información, aprendiendo así estrategias para el estudio en el futuro. Este interés, este conocimiento profundo sobre los dragones en este caso, puede ayudar a los niños a desarrollar su pensamiento crítico pues les lleva a hacerse todo tipo de preguntas sobre estos seres. Debemos dejar volar su imaginación, su creatividad. En definitiva, debemos apoyar sus pasiones.


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