Sound of Metal: el difícil reto que supone la aceptación

La aceptación de una discapacidad no ha de implicar necesariamente que nos sintamos felices ante esta. No se trata de estar felices por la discapacidad. La aceptación está más relacionada con el abandono de falsas esperanzas, con la adaptación a esta nueva situación impuesta. Y este proceso, el de aceptar las limitaciones así como descubrir los posibles potenciales que esta puede proporcionarnos, es quizá la base para aprender a aceptarnos. Para poder así comenzar una nueva vida, una vida que no ha de necesariamente terminar en el momento en el que aparece la discapacidad. El protagonista de Sound of Metal, tendrá que recorrer este duro camino hacia la nueva realidad. Aceptar lo que tiene para poder seguir adelante, aunque a veces esto no resulte tarea fácil. La película, basada en la historia real de la banda Jucifer, acaba de ser galardonada con dos Premios Óscar: Mejor sonido y Mejor montaje.

Sound of Metal: la aceptación como base para recomponernos

Sound of Metal cuenta la historia de Ruben (Riz Ahmed), un joven batería de un dúo heavy. Junto a Lou (Olivia Cooke), su novia y solista de la banda, viaja en su caravana de concierto en concierto, hasta que un día, de forma inesperada, empieza a perder audición. El golpe llega cuando Ruben consulta a un especialista y este le diagnostica una hipoacusia (sordera) que probablemente sea irreversible. La única opción, quizá, esté en realizar un implante coclear, una cirugía que Ruben no puede permitirse económicamente.

Escrita y dirigida por Darius Marder, Sound of Metal es un drama brillante. Una historia de aceptación y de superación. Porque para una persona que se dedica a la música esta minusvalía es quizá, una de las cosas más crueles que tendrá que enfrentar. El protagonista se siente perdido, angustiado y tentado a recaer en la adicción de la que ha conseguido mantenerse apartado durante los últimos cuatro años. Cuando toda su vida ha girado en torno a la música, el protagonista tendrá que recorrer un duro camino hacia la aceptación para poder recomponerse y reconducir su vida.

Sound of Metal, magnífica y dura, desgarradora y necesaria, trata de una forma muy realista la aceptación de una minusvalía. Este realismo es en buena parte debido al excelente trabajo sonoro que nos hace cómplices de lo que el protagonista siente en cada situación. El ruido y el silencio son elementos fundamentales de la trama. A través del sonido, ese sentimiento de vacío, de soledad, de abandono, de aislamiento del mundo que experimenta Ruben en la película, se traslada al espectador para que se haga partícipe del sufrimiento de este, para que se sienta tan incómodo como este. La película, repleta de momentos bellos, es una historia repleta de verdad.

Una historia de superación personal

Sound of Metal brilla, entre otras cosas, por la excelente interpretación de sus actores y actrices. Todos rezuman autenticidad. Si Ahmed está soberbio, no lo está menos Paul Raci, quien interpreta en la película a Joe, el mentor de Ruben. Emotivo y sincero, Raci conducirá al protagonista hacia la aceptación con mucha paciencia. Su interpretación es honesta y es que el actor es hijo de padres sordos y conocedor del lenguaje de signos. Sound of Metal es una historia dura, sí, pero repleta de esperanza. Esperanza porque esa discapacidad no ha de significar el final de la vida sino el final de una etapa y el comienzo de una nueva. Una reorientación vital. Una nueva forma de valorar el mundo, de entenderlo y de relacionarse con él. Una discapacidad puede significar una nueva capacidad. La película, honesta y sencilla, lleva al espectador al mundo del silencio. Un mundo que, para muchos, es una realidad. Pero que no tiene porqué ser una realidad menos bella. El cine, una vez más, consigue dar visibilidad a una realidad social. Para que se vea. Para que no se olvide.


La discapacidad en la sociedad: el respeto a las personas con capacidades diferentes

En la actualidad, millones de personas poseen algún tipo de discapacidad tanto a nivel físico, mental, sensorial o intelectual. Y esta condición afecta tanto a su calidad de vida como al entorno que les rodea. No se trata, pues, de un colectivo minoritario. Aún así, todavía hoy en día, estas personas, en muchos casos, son discriminadas y estigmatizadas por una una sociedad que condena por el mero hecho de ser diferente y ofrece menos oportunidades tanto económicas como educativas, situando a estas personas en una clara situación de desventaja sociocultural. Desgraciadamente, en muchos casos, continua siendo un reto para la sociedad, la aceptación y el respeto a las personas con capacidades diferentes.

Es nuestro deber como sociedad proporcionar a las personas con cualquier tipo de discapacidad las mismas oportunidades así como garantizar su integridad e igualdad. Debemos continuar trabando hasta convertirnos en una sociedad plenamente inclusiva que ayude a estas personas a aceptarse y adaptarse activamente a la nueva realidad que viven.


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