I care a lot: los peligros del juego sucio

«No puedes cuidar de alguien haciendo lo que esa persona desea. Tienes que hacer lo que necesitan y yo puedo atenderlos mejor que sus familiares porque soy imparcial». Con estas palabras se defiende Marla Grayson, tutora legal de profesión designada por los juzgados, ante el juez. El hijo de una de las ancianas a las que la protagonista tutela, la demanda por meter en un centro a su madre en contra de su voluntad y vender parte de sus bienes para pagar esa estancia, además de cobrar por ello. Vestida de forma impecable y con un discurso perfectamente ensayado es difícil no convencer al juez para que dicte una orden de alejamiento. De esta forma se quita Marla de encima a un hijo molesto con sospechas (acertadas) sobre las prácticas poco éticas de la tutora que el estado ha designado para su madre. Así arranca I care a lot (Descuida, yo te cuido), una original mezcla de thriller con comedia negra que nos muestra, entre otras cosas, los peligros del juego sucio.

Descuida, yo te cuido (I care a lot): si vas a estafar, cuidado con quién tropiezas

Marla Grayson (Rosamund Pike) lo tiene claro. En el mundo hay dos tipos de personas: los que aprovechan y aquellos de los que se aprovechan. Depredadores y presas. Leones y corderos. Y ella lo tiene claro, no es un cordero. Así que no tiene escrúpulos a la hora de aprovecharse de los demás. Junto a su compañera Fran (Eiza González) tiene una empresa dedicada a la estafa de jubilados a los que «tutela». Todo va como la seda hasta que tropiezan con la anciana equivocada, Jenifer Peterson (Dianne Wiest), aparentemente una víctima perfecta. Rica, sana, independiente y sin ningún familiar que reclame su patrimonio, Jennifer parece el blanco perfecto. Rápidamente ponen todo su empeño para declararla dependiente a la fuerza aprovechando la ley de dependencia de Estados Unidos. Lo que Marla y su compañera no saben es que están cometiendo un terrible error pues pronto aparecerá alguien que sí la echará en falta, un peligroso criminal (Peter Dinklage).

Trama y reparto que aseguran el éxito

I care a lot, dirigida por J. Blakeson, fue presentada en el pasado Festival de Toronto y rápidamente se hizo con el favor de la crítica. No es de extrañar pues esta sátira sobre el sueño americano y los sistemas legales y de asistencia social, mezcla de una forma muy original el thriller con la comedia negra. Las protagonistas, aparentemente, no hacen nada fuera del marco legal. Pero, que lo que hacen sea más o menos ético, sea más o menos correcto, es otro cantar. Excelente comedia de villanos, ácida e inteligente, la trama mantiene la intriga hasta el final y brilla por las interpretaciones de sus actores y actrices. De hecho, interpretar a Marla Grayson, le ha servido a Rosamund Pike para ganar el Globo de Oro como mejor actriz de comedia o musical.

La verdad es que después de ver a Rosamund Pike en el papel de la retorcida Amy de Perdida (David Fincher, 2014) no escandaliza nada verla en el papel de la despiadada y sádica Marla Grayson. Desde luego el papel de mala, lo clava. Eso sí, cuesta creer que hace algunos años interpretara a la dulce e inocente Jane Bennet en Orgullo y Prejuicio. El director, rescata en esta cinta además a Dianne Wiest. Quizá algunos la recordarán por su interpretación en Eduardo Manostijeras (Tim Burton, 1990) pero esta actriz ha trabajado con algunos de los mejores directores y además ha sido galardonada en dos ocasiones con el Óscar a mejor actriz de reparto. Las dos veces bajo las órdenes de Woody Allen. Hannah y sus hermanas (1986) y Balas sobre Brodway (1994). El elenco cuenta, además, con la estupenda interpretación del actor Peter Dinklage mundialmente conocido por su trabajo en Juego de tronos. Con estas interpretaciones el éxito de la película está asegurado.

La ley de dependencia

En la actualidad existen más de dos millones de personas en situación de dependencia en España. Y la tendencia indica que en los próximas años estos datos aumentarán. Estamos, pues, ante un importante problema. La Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia, «ley de dependencia», regula en España todas aquellas prestaciones destinadas a la promoción de la autonomía personal, así como a la protección y atención a las personas, a través de servicios públicos y privados concertados, debidamente acreditados. En esta ley, con sus modificaciones posteriores, se recogen los grados y niveles de dependencia de cada persona. En algunos casos, como por ejemplo cuando no existen familiares, la institución pública asume la tutela de estas personas. Esta ley, por tanto, establece un nuevo derecho para todos los ciudadanos pues pretende garantizar unos servicios y atenciones básicas para garantizar su bienestar.

Pero, ¿qué es, desde el punto de vista legislativo, la autonomía personal?. Bien, esta es definida como la capacidad de controlar, adoptar y tomar por propia iniciativa decisiones personales, así como desarrollar las actividades básicas de la vida diaria. La dependencia se define como el estado de carácter permanente en que se encuentran las personas que, por razones derivadas de la edad, la enfermedad o la discapacidad, y ligadas a la falta o a la pérdida de autonomía física, mental, intelectual o sensorial, precisan de la atención de otra u otras personas.

Para poder solicitar este tipo de ayudas es necesario cumplir una serie de requisitos. Ser español, residir en España o haberlo hecho los 5 años inmediatamente anteriores a la solicitud y ser declarado dependiente por algunos de los órganos de las Comunidades Autónomas.


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