Entrevista a Kiti Mánver: » reírse es una de las mejores terapias»

Antequerana de nacimiento, María Isabel Mantecón Venalte, más conocida como Kiti Mánver debutó en el cine con tan solo 17 años en Chicas de Club bajo las órdenes de Jorge Grau. Desde entonces ha ido compaginando su trabajo en el cine con el del teatro, su auténtica pasión, y la televisión. A lo largo de su extensa trayectoria profesional Kiti Mánver nos ha regalado interpretaciones excelentes en películas como Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón, Mujeres al borde de un ataque de nervios, La comunidad o Todo por la pasta (película con la que obtuvo el Goya a la mejor actriz de reparto en 1992 bajo la dirección de Enrique Urbizu).

Kiti Mánver es uno de los rostros más conocidos del cine español. Ha participado en películas que forman parte de la historia de nuestro cine y ha trabajado para algunos de los mejores cineastas del panorama nacional como Pedro Almodóvar, José Luis Garci o Álex De la Iglesia. Kiti Mánver acaba de estrenar su última película El inconveniente, una película sobre el miedo a la soledad, la amistad y las segundas oportunidades, dirigida por Bernabé Rico.

En El Antequirófano, a raíz del estreno de su última película, hemos tenido el inmenso placer de hablar con esta maravillosa actriz. Una de las más versátiles y queridas del panorama actual. Kiti Mánver, una actriz que se ha ido haciendo a sí misma gracias a su pasión por el trabajo. Aquí os dejamos la entrevista. Esperamos que la disfrutéis tanto como nosotros al realizarla.

Entrevista a Kiti Mánver

El Antequirófano. A raíz de esta conversación que íbamos a mantener hemos tenido ocasión de revisar un poco su trayectoria y la verdad es que es impresionante. Se ha hablado mucho de que quizá este sea el mejor papel que ha interpretado en su vida. ¿Usted siente que esto es realmente así?

Kiti Mánver. «No, no lo siento, no. Este papel ha sido un regalo pero, a lo largo de mi carrera, he tenido la oportunidad de interpretar personajes maravillosos.»

EA. ¿Cómo describiría a Lola, el personaje que interpreta en la película?

KM. «Lola es una mujer que está desahuciada por los médicos. Pero ella no hace mucho caso a las recomendaciones y decide, en el tiempo que le pueda quedar de vida, tener unas posibilidades económicas un poco mejores y para eso decide vender su piso. Yo conozco esta historia muy de cerca porque nosotros tuvimos que convencer a nuestra madre para que hiciera esto mismo».

EA. ¿Qué cosas comparte con la protagonista?

KM. «Soy bastante energética también, pero yo me cuido bastante. Tengo conciencia de mi edad para bajar la montaña lo mejor posible. Porque la vida, como dice un buen amigo es subir la montaña y luego bajarla. Y para poder bajar la montaña hay que estar lo mejor posible tanto física como espiritual e intelectualmente. Y para eso hay que cuidarse, sin duda. En ese sentido, no me parezco a Lola. Pero sí energéticamente. Me gusta mucho reírme también como a ella. Tengo tendencia a ser una persona con alegría.»

EA. ¿Cómo preparó el papel? ¿Tuvo ocasión de hablar con algún médico o estudiar algo sobre la patología que iba a padecer su personaje?

KM. «Pues no. No, porque en realidad yo tenía muy cerca a gente que se puede parecer al personaje. En este caso me pareció mejor centrarme en mi compañera, en el director y en lo que quería contar y buscar la manera de hacer que la gente comprara esa posible amistad de estas dos mujeres tan diferentes. Porque eso era lo más raro de la película y difícil de conseguir. Porque si eso no se consigue en la película, la película es fallida. Entonces nos centramos mucho en eso y creo que la propuesta, que por supuesto rápidamente me aceptó Juana (Acosta), de estudiarlo juntas, fue la verdadera preparación. La preparación de unos personajes no es solo conocer el texto, conlleva ahondar en las historias de esas dos personas.

El estudio diario de eso durante un mes, eso fue la real preparación. El ver cómo van surgiendo esas «perlitas» mientras vas trabajando. El director ya había trabajado con nosotras dos semanas y había sentado las bases de lo que quería contar en la película y cómo quería que fuesen los personajes y con esas bases nosotras trabajamos. Nunca había disfrutado tanto en el estudio como mientras realizamos esta película. He tenido una compañera entregada al 100%, eso ha sido un hallazgo total que me ha facilitado muchísimo el trabajo porque ha sido un puro disfrute. Ha sido muy creativo todo ese proceso.»

El poder del cine

EA. ¿Cree en el poder del cine como herramienta de divulgación científica? ¿Puede ser útil el cine para acercar ciertas patologías a la población? ¿Cree que el cine nos hace más empáticos?

KM. «Por supuesto. Todo lo que es audiovisual, todo lo que viene desde la cultura, incluso la pintura y el cine, desde luego es una herramienta valiosísima para difundir, para enseñar, para aconsejar, para criticar también, cómo no. Incluso para denunciar cosas que no están bien. Por ejemplo las miles de cosas que hacen las farmacéuticas para «forrarse». Pero, desde luego, para enseñar y para educar, sin duda».

EA. El inconveniente camina entre el drama y la comedia. ¿Se inclina usted más hacia uno de los dos géneros?

KM. «No. En absoluto. Mi género favorito es la tragicomedia. Esta película es una tragicomedia. De hecho, hoy en día, las denominan dramedias. Para mí es un género que es mi preferido, también en teatro, porque requiere una maestría, una alerta, hilar muy fino porque tienes que ser muy veraz en las dos cosas. Y en el transcurso de dos segundos, de una palabra a otra, tienes que hacer que el público pase de soltar una carcajada a soltar una lágrima. Me encanta la tragicomedia. También me gusta hacer dramas, también comedias pero, desde luego, me parecen más rica y más hermosa la tragicomedia».

EA. ¿Cree en el papel curativo de la risa? ¿Que la risa puede formar parte de una terapia?

KM. «Es antiquísimo, ¿no?, que las mejores terapias que existen se basan en la risa. Es absolutamente recomendable. Yo creo que es la terapia por excelencia. El problema es que, desgraciadamente, la sociedad que estamos creando lleva a que los niños que se ríen tantísimo de pequeños, en cuanto empiezan a crecer un poco, empezamos con esa educación que, en mi opinión, no sabemos hacerla mejor. Con ese no, no, no. Lógicamente hay que poner unos límites pero se hace matando otras partes de la creatividad. Y la risa tiene que ver con la creatividad. Es algo esencial del ser humano. Reírse. Tener esa capacidad, empezando por uno mismo. A mí me parece que hay que partir de ahí, tener la capacidad de reírse de uno mismo para luego poder hacer reír a los demás. Reírse de los demás no, hay que reírse con los demás.»

EA. ¿Qué peso cree que tienen en la película sentimientos tan humanos, y desgraciadamente ahora tan cercanos, como el miedo a la soledad, a la muerte y al sufrimiento?

KM. «Es el tema que persigue al ser humano desde siempre. Nuestra cultura occidental es un poco «lerda» para prepararnos al respecto. Los orientales, por ejemplo, tienen una cultura que adopta a la muerte como parte de la vida, como una cosa mucho más natural, sin tanto miedo a la muerte. Lo que pasa es que las religiones, en general, siempre utilizan el miedo para sus negocios particulares y, francamente, no ayudan a prepararnos para ese momento.

Si hay algo claro es la muerte, que nos llegará a todos. Y sin embargo no nos preparamos o no nos preparan para esto. Hay mucho miedo. Fíjate ahora, la cantidad de depresiones que está habiendo, no solamente en gente mayor. Porque la gente mayor, en definitiva, lleva practicando un tiempo con la soledad. Nosotros nos quedábamos muy sorprendidos con esta película, El inconveniente, de la cantidad de gente muy joven a la que fascinó la película y es que yo tengo la sensación de que como le han visto las orejas al lobo con el tema de la soledad y la pandemia y tener que recluirnos y todo esto, es como que están más sensibles.

Yo creo que hay muchas cosas que cambiar en la educación y en la enseñanza y una de ellas es esta. Vincular la religión a la educación no ayuda a que lleguemos a la muerte de una forma más serena. Yo no quiero morir, por supuesto, porque me gusta mucho la vida, pero tengo que armarme con cosas, con estudios, con lo que sea, con preparación, con alguna terapia, para entender que eso es así y que contra eso no se puede luchar sino que hay que aceptarlo y vivir con eso como una cosa más natural. Me gustaría que eso cambiara, pero eso tiene que cambiar desde la educación, desde pequeños.»

EA. Nosotros consideramos que El inconveniente es una auténtica oda al optimismo, a las segundas oportunidades y a la amistad incondicional. ¿Lo siente usted así? ¿Considera un tanto utópica la relación de amistad que se establece entre las dos protagonistas?

KM. «De utópica nada. Esta es otra de las cosas que como máxima se han estado contando, de lo malas que somos las mujeres con nosotras mismas, las envidias. Cosa que no es real. Hay envidias como en todos los sexos, como en todas las condiciones y en todas las clases. Pero la realidad es que no es así. La realidad es que hay muchísimas mujeres que hacen muchísimo por otras mujeres. Y si nos dejaran más, por el mundo entero.

Porque ya toca que haya más poder con la mujer en el mundo porque lo otro ya lo hemos probado desde hace millones de años. Es evidente, ya está probado hasta la saciedad. Incluso los gobiernos que cuentan cada vez con más mujeres están recogiendo unos resultados increíbles. Porque saben repartir mejor, administrar mejor. El tema de la competitividad no es tan exacerbada como en el hombre.

Hay una serie de condiciones que creo serían buenas para la humanidad, que realmente estuviésemos más, no imitando, sino siendo libres. Eso aportaría grandes cosas a la humanidad. La amistad de las protagonistas en la película no es tan incondicional pero respetando cada una su lado se puede llegar a amistades muy profundas y muy satisfactorias para ambas partes. Y esta es una historia de sororidad, de afecto entre mujeres, porque dos mujeres se ayudan mutuamente. No sólo se ayudan, sino que crecen con esta amistad personalmente cada una.»

EA. ¿Le parece una película que podríamos recomendar a los pacientes?

KM. «A los pacientes, a los niños, a los mayores. Es una película que tiene una cosa vital, no te la esperas, además. Al principio, parece que va a ser una «comedieta» pero poco a poco se va transformando en una historia que tiene muchísima profundidad, algo que nos toca muy profundamente a todos.

Además, la película tiene su parte también de denuncia, es decir, ¿para qué tanto para el futuro? Hay que ir a la hora. Y ahora es uno de los momentos más claros. Se sugiere que el ahora es lo importante porque, es que de un día para otro, cambia todo completamente. Le pasa al personaje de Sara. Porque Lola ya sabe que se va a morir porque tiene su cardiopatía y está hecha polvo y además es una golfa que no para de fumar y de beber. Pero, para la otra, es una sorpresa. Y es una película también muy hermosa precisamente por la cantidad de sorpresas que tiene. Nos identificamos mucha gente de nuestro alrededor en estos personajes.»

EA. ¿Cree que el cine, el teatro, el mundo del espectáculo volverá a recuperarse? ¿Volveremos a conocerlo tal como lo conocimos antes de la pandemia? ¿Cree que tendremos una segunda oportunidad?

KM. «Yo creo que nada será como antes de esta pandemia. Ni el cine, ni el teatro, ni nada. Lo que sí deberíamos es aprender de lo efímero que es todo lo que pretenden venderte y no volver a las mismas de siempre. La gente del cine y el teatro se ha reinventado a marchas forzadas porque es una de las profesiones más castigadas. La situación de nuestra profesión es penosa. Hay montones de familias que, menos mal, que la asociación de los derechos de imagen nuestra, la fundación, ha creado unas ayudas y está apoyando a muchas familias con ayudas importantísimas para poder subsistir.

Porque la profesión no somos los cuatro actores que de vez en cuando salimos en la tele. Ahí detrás hay un montón de profesionales. Es una profesión de equipo que tiene muchas tendencia a la solidaridad porque trabajamos en equipo. Nosotros, sin un maquillador, sin quien te viste, sin el señor que te pone las luces, el que te pone el sonido o el que te da el aparato que en ese momento tienes que tener en las manos, sin toda esa gente, esos trabajadores, no podríamos trabajar.

El espectáculo ha sido uno de los sectores más castigados a pesar de la generosidad con la que se han portado en la pandemia. Porque hay que ver la cantidad de músicos, escritores, poetas, actores, cantantes, que han dado y cómo han dado, cómo han puesto, así «por el morro», para que la gente tuviera ese tiempo más cubierto y tuvieran oportunidad de poder aprender, reír, vibrar, cantar, sentir música. Todo GRATIS. Toda la gente de la cultura. Pero sin el apoyo institucional de la cultura es muy difícil. Los países más adelantados y más ricos son los que más invierten en la cultura.»

Kiti Mánver: el papel de la mujer en el cine actual

EA. ¿Qué opinión tiene sobre el papel que desempeña la mujer en el cine actualmente? ¿Cree que estamos más cerca de una situación de igualdad?

KM. «En absoluto, falta una barbaridad todavía. Hace tres años hubo un paso muy bueno y se empezaron a hacer muchas cosas pero al año siguiente fue otro desastre. Se ve algo en los premios pero la realidad es que ahora mismo una mujer, para conseguir que un guión suyo lo produzcan o una productora lo lleve a cabo, cuesta. El porcentaje es inmensamente diferente, está muy muy lejos de lo que significa igualdad. Pero no solamente en la producción de películas sino en los personajes.

Fijáte yo estoy «flipando» con que a mí me haya tocado esta joya y este regalo porque si has visto 10 películas españolas los personajes masculinos son por lo menos el 70%. Eso es una realidad. Entonces queda mucho porque la mujer tiene mucho que contar y mucho que aportar. Creo que somos buenas educadoras y podríamos seguir contando muchas cosas. Así que, ni mucho menos estamos cerca de la igualdad. Debemos seguir trabajando.

La cultura y la educación son dos cosas que deberían ir absolutamente unidas y en beneficio de todos y de todas, desde la cuna y desde nosotros que tenemos también que reaprender cierto lenguaje que estamos utilizando. No nos damos cuenta y favorecemos eso, desde el colegio, desde todos los sitios, desde todos los ámbitos. Y la cultura y la educación son esenciales porque de ahí parte todo.»

EA. ¿De dónde nace su amor por la interpretación? ¿Le queda pendiente algún personaje por interpretar?

KM. «Estoy segura (risas), esperemos que sí. Vamos a ver, yo he sido muy «currita» de «todoterreno». Me encanta el cine pero mi base fuerte, es el teatro. Digamos que yo estoy en esta profesión por el teatro. Yo soy una actriz vocacional. Creo que soy actriz porque no podría ser otra cosa. No se me ocurre decirte algo concreto por lo que soy actriz. Forma parte de mí y ya está. Y eso que me he retirado muchas veces, porque no sé, no encontraba mi sitio. De hecho, he llegado a estar incluso dos años seguidos sin hacer nada, cosa que le pasa a muchísimos actores.

Después me he ido haciendo, formando y trabajando. A los 25 años tuve la suerte de tener frente a mi a dos compañeros que me metieron en una historia de producción y a partir de ahí le empecé a perder el miedo y a profundizar en esta profesión. Si produces, aprendes a conocer esta profesión con más profundidad.

He tenido mucha suerte, yo he hecho personajes. No tanto de cine. No soy una de esas actrices de papeles protagonistas, más bien soy secundaria, la eterna secundaria, como suelen llamarme. De hecho, en esta película me han dado premios como protagonista y siempre me presentaban como la eterna secundaria. Y es que es verdad pero digamos que el ego pues lo tengo muy calmado porque el teatro tiene muchas cosas. Aunque a mí cuando me dan un papel, aunque sea pequeño, me lo paso pipa también.»

EA. Kiti, ¿Puede recomendar a nuestro lectores un libro y una película?

KM. «Ahora tengo poca paciencia para ver cine pero si ponen To be or not to be yo la veo entera, la de Lubitsch, porque es una obra maestra. O Gilda. Hay muchísimas películas que me encantan, de géneros muy diferentes. Una película que me encantó, que me pareció de una belleza impresionante y como muy extraña es Fanny y Alexander de Ingmar Bergman. Pero, si tengo que decirte una, es que hay muchas, no te podría decir. Y en nuestro cine hay películas que son verdaderas joyas. Por supuesto, Los Santos inocentes. También en blanco y negro se hizo un cine increíble. Calabuch de Berlanga o Atraco a las tres de José María Forqué. He visto tantas cosas buenas. Pero no sabría decirte: «esto me hizo ser actriz.»

Y con respecto al cine actual me gustó mucho Adú. Luego, he visto documentales que me han impresionado. Por ejemplo, he visto uno que hasta me hizo llorar un poco que se llama Palabras para un fin del mundo de Manuel Menchón. Me emocionó una barbaridad. Habla sobre Unamuno y el nacimiento de la Segunda República. Está basada solo en documentos reales. La voz la pone el maestro Pepe Sacristán y es una maravilla.

También hay otra graciosa, de otro estilo, El plan de Polo Menárguez. Es una película muy sencillita, de tres actores. Empieza también como una comedieta más y sin embargo me encantó. He visto otro documental hace unos días, Rol and Rol de Chus Gutierrez que es otra directora maravillosa en el que se habla de la igualdad de género. Del problema de las mujeres en el mundo de la cultura. Es una película documental donde salen directoras y actrices. Ese me ha gustado muchísimo.

Estoy releyendo mucho ahora. Ahora mismo estoy leyendo a Saadat Hasan Manto, escribe relatos cortos. Ya había leído de él Diez rupias. Historias de la India. Este está muy bien. Es como otra cultura y otra manera de contar las cosas que tiene mucha fuerza porque habla de las cosas con menos pudor. Muy interesante y recomendable.»


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