La casa Gucci: una historia de lujo y muerte

¿Cómo se forja un imperio?. Por supuesto, toda empresa nace de una idea. Pero, además, hay que añadir unos cuantos ingredientes para que la idea en cuestión funcione. Hay que definir al cliente ideal o cliente objetivo, buscar el modo de diferenciarse de la competencia, rodearse del talento de profesionales y, sobre todo, cuidar los cimientos del negocio para crear una estructura sólida. Precisamente de imperios, en concreto de uno de los más codiciados de la industria de la moda, trata La casa Gucci (The house of Gucci), la última película del director Ridley Scott protagonizada por Lady Gaga y Adam Driver. Y es que la historia de los Gucci da para mucho. Historias de matrimonios de conveniencia, desavenencias familiares, chantajes, celos, asesinatos y herencias envenenadas como eje central de la creación de una de las marcas más conocidas de la historia.

Una historia real de lujo y muerte

La casa Gucci está basada en el libro-reportaje » The house of Gucci» de Marcia Gay Forden publicado en 2001 y gira, sobre todo, en torno al asesinato de Maurizio Gucci, nieto de Guccio Gucci, el fundador de la famosa marca de lujo italiana. Una historia de asesinatos, glamour, locura y codicia que Ridley Scott emplea como punto de partida para dirigir esta película en la que, además, se retrata el auge y caída de la familia Gucci.

El 27 de marzo de 1995 el mundo lamentó la muerte de Maurizio Gucci, heredero principal del multimillonario negocio familiar. El joven fue asesinado por un sicario siciliano cuando estaba a punto de entrar en su oficina de Milán. Si esto ya fue un drama, no fue menos el escándalo que estalló más tarde cuando se descubrió que este crimen en realidad había sido instigado por su exmujer Patrizia Reggiani. La viuda negra, como más tarde la prensa bautizaría a Patrizia, fue condenada en 1997 a 29 años de prisión. Solo acabó cumpliendo 18 años. En 2016 salió de la cárcel por buena conducta.

La casa Gucci: un relato dantesco con el que es imposible empatizar

La cinta no aborda todo el proceso judicial. Se centra más bien en la historia de los protagonistas, en los sucesos que acontecieron durante las tres décadas anteriores al asesinato. Patrizia Reggiani (Lady Gaga) fue la principal influencia de Maurizio Gucci durante el tiempo que duró su matrimonio. Patrizia es considerada por muchos como la artífice intelectual de la encarnizada guerra familiar que estalló tras la muerte en 1983 de Rodolfo Gucci (Jeremi Irons), el padre de Maurizio (Adam Driver) que llevó al enfrentamiento de este con su tío Aldo Gucci (Al Pacino) y su primo Paolo Gucci (Jared Leto). Un reparto repleto de estrellas a través de los cuales Scott nos regala un biopic de una de las familias más disparatas del mundo de la moda.

Además, La casa Gucci tiene una maravillosa puesta en escena. La cinta es un festival de vestidos y trajes, de moda, de glamour y de extravagancia. Es, ademas, una advertencia sobre los peligros a los que se enfrentan las grandes empresas familiares. Ridley Scott dirige con maestría una historia sobre el significado de un apellido, sobre la ambición y sobre el poder. 160 minutos en los que se resumen tres décadas de amor, lujo traición, auge, decadencia, extravagancia y venganza para explicarnos cómo de lejos puede llegar una persona para hacerse con todo el poder. Un ácido retrato del fin de una dinastía con una fantástica y más que oportuna banda sonora repleta de canciones versionadas. Recomendada.


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