La boda de Rosa: la necesidad de aprender a valorarse

«Amarse a uno mismo es el comienzo de una aventura que dura toda la vida«. Esta famosa cita del aclamado y versátil cineasta Orson Wells, bien podría verse reflejada en La boda de Rosa, la última película de Icíar Bollaín. La actriz, directora y guionista, ganadora del premio Goya a la mejor dirección por la maravillosa Te doy mis ojos (2003), es además responsable de otras cintas como Mataharis (2007), También la lluvia (2010), El olivo (2016) o Yuli (2018), también muy aclamadas por la crítica. En La boda de Rosa (2020), su último trabajo, la cineasta nos hace reflexionar sobre la necesidad de cuidarnos a nosotros mismos. Amarnos primero, para poder amar. Cuidar de nosotros para poder cuidar de otros.

Resumen «La boda de rosa»

Rosa (Candela Peña) lleva toda su vida cuidando de los demás. De su hija, de su padre, de sus hermanos, de sus sobrinos. Hasta cuida de las mascotas de sus amigas y de las plantas de sus vecinos cuando estos se van de vacaciones. Rosa está para todos, siempre. Complaciente, no sabe decir no. Ni siquiera a su padre cuando este, viudo desde hace dos años, decide mudarse a vivir con ella sin consultárselo primero. Rosa siempre está pero parece invisible para los demás. Así que un día estalla y decide tomar las riendas de su vida. Decide casarse, con ella misma.

La boda de Rosa, deliciosa comedia pero con mucho trasfondo, reflexiona sobre la necesidad de cuidar de nosotros mismos. Sobre la autoestima, la necesidad de ser escuchados y la importancia de aprender a decir no. Comprometernos con nosotros mismos. Respetarnos. Aprender a amarnos. Porque amar a alguien comienza por amarse a uno mismo. La cinta trata además otros temas como la fatiga del cuidador, el alcoholismo, las rupturas de pareja o sobre nuestras expectativas que, con tantas ganas, proyectamos en los hijos y a veces no se cumplen.

La boda de Rosa es un ejemplo del Síndrome del cuidador.

El síndrome del cuidador es un cuadro clínico que puede aparecer en aquellas personas que emplean gran parte de su tiempo en cuidar de personas dependientes. Esta situación de continua exigencia, de sobrecarga y de sentimiento de pérdida de libertad, si se prolonga en el tiempo, puede llevar al cuidador a una situación de agotamiento tanto físico como emocional. Las personas cuidadoras, a menudo, acaban dejando en un segundo plano su cuidado tanto emocional como físico. Dedican menos tiempo a su pareja o hijos, dejan de quedar con sus amigos y dejan de realizar actividades que antes les permitían evadirse y disfrutar. Este aislamiento social desemboca a menudo en problemas tanto a nivel físico como a nivel psicológico. De hecho, está demostrado que un porcentaje muy alto de cuidadores presentan alguna vez síntomas como alteración del estado de ánimo, irritabilidad, consumo de fármacos, alteraciones del sueño, ansiedad y depresión.

¿Qué podemos hacer para prevenirlo?

📌 Es importantísimo que el cuidador aprenda a cuidarse. Dedicar tiempo a uno mismo es crucial a la hora de prevenir este síndrome. Dedicar tiempo al ocio, dormir adecuadamente, realizar actividad física y llevar una alimentación saludable constituyen excelentes herramientas para mantener nuestra salud.

📌 Pedir ayuda: el cuidador ha de aprender a pedir ayuda cuando se vea sobrepasado por la situación sin temor a ser juzgado por ello. Reconocer y expresar los propios sentimientos no ha de ser tomado como un signo de debilidad.

📌 Conocer la enfermedad que padece la persona a quien cuidamos, los síntomas que puede padecer y cómo manejarlos puede ser una excelente ayuda para que el cuidador se anticipe a los acontecimientos disminuyendo así el riesgo de que este se vea sobrepasado.

Opinión de la película

La boda de Rosa es una obra excelente que sabe tratar todos estos temas con una delicadeza exquisita, un balance asombroso entre tragedia y comedia que se mantiene intacto hasta el final. La película constituye un «caldo de cultivo» perfecto para hacer brillar a todos sus personajes. Candela Peña, como siempre sensacional, excelentemente acompañada por Nathalie Poza (Goya a la mejor interpretación femenina de reparto precisamente por esta cinta), Sergi López, Paula Usero y Ramón Barea, entre otros.


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