Cuando menos te lo esperas: la película que necesitas para superar un día horrible

Si hay algo que caracteriza al cine de Nancy Meyers es esa sensación agradable que suele dejar en el espectador cuando acaba la película. La guionista, productora y directora, responsable de cintas como Vacaciones (Holliday), ¿En qué piensan las mujeres? y El becario, entre otras, suele apostar por la comedia romántica. Y es que este género suele ser un acierto. Sobre todo si has tenido un mal día y no sabes cómo sobreponerte. Cuando menos te lo esperas (Something´s gotta give) no es una excepción. La realizadora nos regala una simpática comedia repleta de ternura y amor sin resultar empalagosa. Perfecta para subir el ánimo tras un duro día.

Cuando menos te lo esperas

portada cuando menos te lo esperas 2003

Harry Sanborn (Jack Nicholson) es un adinerado solterón obsesionado con las mujeres jóvenes. Su última conquista, Marin (Amanda Peet), le propone pasar un romántico fin de semana en la casa de la playa de su madre, Erica Barry (Diane Keaton), una famosa escritora divorciada. La probabilidad de que la dueña de la casa aparezca durante este idílico fin de semana es muy remota pero, como suele suceder en estas comedias, la ocasión se da y la dueña se presenta en su casa en compañía de su hermana. Arranca así una trama repleta de enredos que acabarán alterando la vida y los sentimientos de todos los protagonistas.

Nancy Meyers construye una simpática y desenfadada revisión de la eterna guerra de sexos en esta divertida cinta que aborda el amor desde la madurez. Porque la madurez femenina es un tema fundamental en la película en la que se abre, como tantas otras veces en el cine, el debate sobre el atractivo, la inteligencia y la fuerza de una mujer que ya ha cumplido los cincuenta frente a la inocencia y frescura de las mujeres jóvenes.

Amena y creíble, la trama avanza entreteniendo sin descanso a golpe de buenos gags frutos de un guión bien construido. Nicholson y Keaton se miden en esta película con sus más que buenas interpretaciones. La pareja transmite una adorable química capaz de atravesar la pantalla.

Cuando menos te lo esperas es un soplo de aire fresco. Inteligente y sincera, la cinta rezuma glamour, huele a brisa de mar y lluvia, sabe a Champagne y suena a música francesa. Una sencilla película más que recomendable para pasar un rato agradable y olvidarse de las penas. Aunque nos dure poco tiempo.


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