‘Dune’ Denis Villeneuve logra crear ciencia ficción en estado puro

No es la primera vez que Dune, la novela de ciencia ficción escrita por Frank Herbert y publicada en 1965, ha sido llevada al cine. Como casi siempre que una novela triunfa rápidamente suele despertar el interés de cineastas para, aprovechando el tirón, adaptarla al cine. En efecto, en 1984 el aclamado director David Lynch ya dirigió una versión que se estrelló en las taquillas. Esta vez el encargado de adaptar Dune al cine es Denis Villeneuve. Y parece que lo ha logrado con mucho más éxito que su predecesor. La película, que contaba con 10 nominaciones a los Óscar ha logrado un total de seis estatuillas: Mejor banda sonora, Mejor sonido, Mejor fotografía, Mejor montaje, Mejor diseño de producción y Mejores efectos visuales.

Dune: una obra dificilmente adaptable

Tampoco es la primera vez que Denis Villeneuve aborda el género de ciencia ficción. El guionista y director de cine de origen canadiense ya se había sumergido en este género con películas como La llegada (The arrival, 2016) y Blade Runner 2049 (2017). Pero no es la ciencia ficción el único ámbito en el que Villeneuve se desenvuelve con soltura como ya demostró en la intrigante Prisioneros (Prisioners, 2013) o en la desgarradora Incendies (2010). No estamos, pues, ante un recién llegado. Sin embargo, el reto de adaptar al cine la novela de Herbert era difícil tanto por su extensión como por su complejidad. El canadiense lo ha intentado creando un díptico, dividiendo la historia en dos partes. De momento hay que conformarse con la primera. Pero, seamos honestos, Dune, aunque visualmente espléndida, no está a la altura de los títulos anteriormente citados. Quizá la falta de ritmo, quizá la excesiva duración o la falta de un guión consistente son aspectos que no terminan de atrapar y dejan la sensación de que el director viaja sin objetivo claro.

A lo largo de 155 minutos el espectador se adentrará en la historia de Arrakis (también llamado Dune), un desértico planeta que se ha convertido en el más importante del universo debido a la materia prima que posee. Estamos en el año 10191 y la especia es la materia más valiosa del universo pues es imprescindible tanto para los viajes interestelares como para alargar la vida. Los lugareños de Arrakis, Los Fremen, son habitantes del desierto. Sin embargo, por orden del emperador, la Casa de los Atreides será la encargada de explotar este material. Arranca, así, una trama repleta de traiciones y engaños entre las principales Casas para hacerse con el poder de este poderoso pero inhóspito planeta.

Ciencia ficción ¿a la altura de otras sagas de culto?

Dune despliega un elenco repleto de estrellas de cine. Timothée Chalamet, Rebecca Ferguson, Zendaya, Oscar Isaac, Javier Bardem y Jason Momoa, entre otros, desfilan por el largometraje llenándolo de caras conocidas pero, no por ello, menos convincentes en sus papeles. Sin embargo, los personajes resultan un poco planos, no se profundiza demasiado en ninguno de ellos.

La película cuenta con un soberbio diseño de producción, y unos espléndidos efectos sonoros (que corren a cuenta de Hans Zimmer) que la convierten en un auténtico festival audiovisual. Eso no se puede discutir. El resultado es una obra hipnótica, deslumbrante, repleta de acción y aventuras capaz de causar sensación de grandeza. Todo lo que uno quiere para disfrutar del cine con mayúsculas. El cine que entretiene, el cine que evade. Pero nada más.


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